¿Existe alguien que sea mejor que los demás? Reflexiones desde la perspectiva cristiana
Es natural que, desde una perspectiva humana, encontremos individuos que son admirados y destacados en la sociedad por diversos motivos, ya sea por sus logros científicos, talentos artísticos, habilidades deportivas o dedicación espiritual como pastores y evangelistas. También existen figuras públicas que pueden tener seguidores y fama, pero que tal vez deshonran a Dios con sus acciones o mensajes
Sin embargo, la Biblia nos muestra una verdad innegable: todos los seres humanos, sin excepción, compartimos una realidad común, y es que hemos pecado. Este hecho nos aleja de la perfección y nos separa de Dios.
Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios. Romanos 3:23
Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque. Eclesiastes 7:20
Por lo tanto, el orgullo y el creernos superiores a otros son actitudes inaceptables ante Dios. La Biblia no clasifica pecados como benignos o malignos, ni establece que algunas personas puedan salvarse por ser "menos malas" que otras. Al contrario, las Escrituras condenan todo tipo de pecado y nos enseñan que sin la inmerecida ayuda de Jesucristo, quien nos ofrece su gracia y misericordia, todos mereceríamos un castigo eterno.
Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. Santiago 2:10
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 6:23
En el Antiguo Testamento, cuando alguien pecaba, se requería un sacrificio (generalmente de un animal) como expiación por sus pecados. Esto simbolizaba que alguien debía morir, ya que la consecuencia del pecado es la muerte. Sin embargo, Jesucristo murió una vez y para siempre por nuestros pecados, para que todos los que confían en Él reciban su perdón, misericordia y vida eterna.
Ante la tentación de sentirnos superiores a otros debido a factores como la clase social, el dinero, la inteligencia o la fama, recordemos que a los ojos de Dios somos todos iguales: pecadores necesitados de la gracia de Cristo.
Para Meditar
Si existiera alguien mejor que los demás, ¿qué medida utilizaría Dios para escogerlo? La respuesta es que esa persona tendría que ser completamente libre de pecado y asemejarse a Dios en su perfección. Sin embargo, dado que no existe tal individuo, cualquier motivo de orgullo que alguien pudiera tener carece de validez ante la mirada de Dios. Por tanto, todos necesitamos a Cristo por igual, y es en Él donde encontramos la esperanza de salvación y reconciliación con nuestro Creador.